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Creando historias

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2.014, Buenos Aires, Argentina




Historia del Día de la mujer
La mujer es la compañera del hombre, dotada con la misma capacidad mental...
Si por fuerza se entiende poder moral, entonces la mujer es infinitamente superior al hombre...
Si la no violencia es la ley de nuestro ser, el futuro está con las mujeres...
Mahatma Ghandi
Introducción
 
El Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) es una fecha que celebran los grupos femeninos en todo el mundo. Esa fecha se conmemora también en las Naciones Unidas y es fiesta nacional en muchos países. Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, pueden contemplar una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. En la antigua Grecia, Lisístrata empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisienses que pedían "libertad, igualdad y fraternidad" marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino.

La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales.
 
Cronología
 
1909: De conformidad con una declaración del Partido Socialista de los Estados Unidos de América el día 28 de febrero se celebró en todos los Estados Unidos el primer Día Nacional de la Mujer, que éstas siguieron celebrando el último domingo de febrero hasta 1913.
1910: La Internacional Socialista, reunida en Copenhague, proclamó el Día de la Mujer, de carácter internacional como homenaje al movimiento en favor de los derechos de la mujer y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal. La propuesta fue aprobada unánimemente por la conferencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el parlamento finés. No se estableció una fecha fija para la celebración.
1911: Como consecuencia de la decisión adoptada en Copenhague el año anterior, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez (el 19 de marzo) en Alemania,Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de 1 millón
de mujeres y hombres. Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Menos de una semana después, el 25 de marzo, más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianas y judías, murieron en el trágico incendio de la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York. Este suceso tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos,y en las celebraciones posteriores del Día Internacional de la Mujer se hizo referencia a las condiciones laborales que condujeron al desastre.
1913 a 1914: En el marco de los movimientos en pro de la paz que surgieron en vísperas de la primera guerra mundial, las mujeres rusas celebraron su primer Día Internacional de la Mujer el último domingo de febrero de 1913. En el resto de Europa, las mujeres celebraron mítines en torno al 8 de marzo del año siguiente para protestar por la guerra o para solidarizarse con las demás mujeres.
1917: Como reacción ante los 2 millones de soldados rusos muertos en la guerra, las mujeres rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de "pan y paz". Los dirigentes políticos criticaron la oportunidad de la huelga, pero las mujeres la hicieron de todos modos. El resto es historia: cuatro días después el Zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia,o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países.
Desde esos primeros años, el Día Internacional de la Mujer ha adquirido una nueva dimensión mundial para las mujeres de los países desarrollados y en desarrollo. El creciente movimiento internacional de la mujer, reforzado por las Naciones Unidas mediante cuatro conferencias mundiales sobre la mujer, ha contribuido a que la conmemoración sea un punto de convergencia de las actividades coordinadas en favor de los derechos de la mujer y su participación en la vida política y económica. El Día Internacional de la Mujer es cada vez más una ocasión para reflexionar sobre los avances conseguidos, exigir cambios y celebrar los actos de valor y decisión de mujeres comunes que han desempeñado una función extraordinaria en la historia de los derechos de la mujer.


 
                        






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" Como todas las noches, Federico , seis años, le pide a su papá que le cuente un cuento. Como todas las noches, su papá, que es un buen papá, va a buscar el mejor libro de cuentos para Federico. El papá se sienta al lado de la cama de Federico y le lee "Maldición de Dragón" de Gustavo Roldán.


Cuando termina la lectura, el papá no le pregunta a Federico: ¿Te gustó el cuento? Y tampoco le pregunta ¿lo entendiste? Porque el papá sabe que lo único que hay que hacer después de leer o escuchar un cuento muy hermoso es...shhh... Silencio...

Al rato es Federico el que habla. "Qué lindo eso-dice-. Pero papá, me engañaste: no es un cuento, es una poesía"

¿Acaso un mismo texto puede resultar para algunos cuento y para otros poesía? ¿Será que a veces los límites entre los géneros son muy sutiles? ¿O será que no hay límites?

Del libro La emoción más antigua de Graciela Cabal




 
El arte de contar cuentos, según Sara C. Bryant
I
No deis nunca un cuento leído al niño a quien hayáis prometido contarle un cuento.
El atractivo es muy diferente: muy inferior, en el primer caso. El narrador está libre y el
lector sujeto: el libro en la mano y las palabras en la mente le atan. El narrador no ve su arte limitado por nada: se levanta o se sienta, libre de observar el efecto que causa a su
auditorio; de seguir el texto o modificarlo; libre de utilizar sus manos, sus ojos, su voz para reforzar su expresión. Su espíritu misma está más libre, porque, bien penetrado de su asunto, deja que las palabras acudan a su boca sin restricción. De aquí que un cuento
narrado sea más espontáneo que un cuento leído, por bien que se lea. Y, en consecuencia, la corriente simpática que se establece entre el narrador y su auditorio, que cuando se interpone el libro con sus precisas palabras.
A esta ventaja debe añadirse el encanto de la personalidad. Cuando nuestro espíritu
está impregnado de un tema interesante, y lo vertemos sobre otro espíritu, éste aprovecha nuestro conocimiento y nuestro gusto por el tema. De aquí que una historia divertida resulte triplemente divertida en los labios de un alegre narrador que en las páginas de una revista. La corriente magnética de la personalidad es mucho más viva; los ojos se encuentran constante y naturalmente con los ojos; la expresión del que oye responde a la del que habla; el contacto es inmediato… De aquí también que para mayor eficacia de la maestra y mayor placer del niño, el arte de contar cuentos pueda proclamarse superior al de leerlos.
Es un arte tan bello y noble como antiguo. Los aedas griegos, cuyos cantos
formaron la Iliáda y la Odisea; los interpretes de las leyendas históricas que compusieron las Gesta Romanorum; los trovadores provenzales; los Minnensinger de Alemania; los bardos bretones, y nuestras abuelas, nietas de la insigne Maricastaña, no fueron sino continuadores de las generaciones de narradores nómadas, cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos…
En el reinado de los niños, donde las madres son soberanas, la bella costumbre no
se ha perdido nunca del todo. Pero desde aquellos tiempos remotos, nunca, acaso, como
ahora, se ha estado propicio a reconocer su importancia como medio popular y legítimo de distracción.
A Fröbel corresponde el honor de haber sacado de nuevo a la luz el cuento,
advirtiendo su gran valor educativo. En el kindergarten, de la hora del cuento, participan todas las clases en sus diversos grados… Pero es preciso que aquella o aquel, de cuyos labios
 Texto originalmente publicado en El Monitor de la Educación Común, AÑO LI, No. 115 (Julio, 1932).
Argentina. Se ha respetado la ortografía, los subrayados, y los giros del original, que indican que más que una traducción de un texto de la autora, de lo que se trata es de un resumen de sus ideas, pues se habla de ella, se menciona su nombre, se dice lo que ella piensa, o acaso puede ser una selección de fragmentos de un texto más extenso, como parece indicar el uso frecuente de puntos suspensivos al final de frases o párrafos.
Cotejando con otros textos conocidos, este corresponde con el conjunto de las ideas de la norteamericana.
De todas maneras es importante lo que leemos ya que nos da una visión de lo que estaba ocurriendo en Estados Unidos a principios del siglo XX, por un lado, y por otro, muestra un antecedente de la narración oral con fines pedagógicos en Argentina y del trabajo de Marta Salotti y Dora Pastoriza de Etchebarne en el Instituto Summa. Todas las notas son de Jesús Lozada Guevara.
Friedrich Fröbel (Alemania, 1782-1852). Conocido como “el pedagogo del Romanticismo”. Creador del primer kindergarten en 1840, entre otros aportes.
depende el éxito de esa hora, tenga el don, la gracia del narrador. Y que, su narración
comenzada, se entregue a ella con pasión de artista, dejando a un lado toda preocupación dogmática. Si esto, la hora del cuento será para el narrador un suplicio y para su inquieto auditorio…un narcótico.
II
Un cuento –repetimos- es una obra de arte, y su misión es a la que las obras de arte
incumbe. Del mismo modo que un drama puede encerrar una tesis, pero ser ante todo una obra de arte, un cuento puede prestarse a exigencias secundarias; más, por encima de todo, deberá ser considerado como tarea de artista. Así, es verdad que puede enseñarse a un niño, a través de los cuentos, interesantes detalles de la vida de las abejas o de la evolución de las plantas…; pero si no se hace en el cuento algo más, el experimento será similar al de aquel que se sirviera de la Venus de Milo para hacer una demostración anatómica…
Lo mismo que una bella estatua o un buen cuadro, la misión de un cuento bello es
gustar, encantar. Su parte en la economía vital es proporcionar un placer, un goce. Con él, ese despertar del espíritu que toda percepción de la belleza produce en el hombre. Por el gozo, excitar y nutrir el espíritu: ¿no es esta la función esencial del cuento en la Educación?
La mayor utilidad, pues, del cuento para el niño, consiste en la llamada al
sentimiento eterno de lo bello, por el cual el alma humana, constantemente impulsada hacia nuevas curiosidades, marcha a su armónico desarrollo.
Por tanto, contar cuentos es, ante todo, arte de distracción. Como en teatro, su
objetivo inmediato es el placer del auditorio. Su placer, primero; su instrucción, después.
Poco importa que la narradora, tras haber proporcionado a sus jóvenes oyentes un
pacer escuchándola, haya aumentado o no el caudal de conocimientos técnicos; el objeto supremo es alcanzado simplemente con intensificarla vitalidad del juvenil espíritu, al que ella ha procurado un ejercicio sano, abriendo nuevos horizontes a la imaginación, aumentando la intensidad de forma o de color del ideal de vida que se haya siempre en formación en el alma del niño.
Para saber si este beneficioso efecto se ha producido, bastará a la narradora,
estudiar en el rostro, en la expresión de sus oyentes las muestras de placer que la narración deberá despertar… este placer, que a veces como un encantamiento, produce
inmediatamente dos resultados prácticos y apreciables: una de ellos, el de establecer con
toda la sencillez la confianza entre el maestro y sus discípulos; el otro, el de constituir el
mejor método para formar hábitos de atención. ¡Cuántas veces no se ha realizado el
milagro de un chiquillo hostil o indiferente, conquistado por un cuento maravilloso!…
En el comienzo, la movilidad natural al espíritu de los jóvenes oyentes hace a veces
que, en lo que ala escuela toca, los progresos de atención de los chicos sean un poco lentos.
Mas al cabo de una semana en que los niños han oído con gusto un cuento cada día, el
hábito de escuchar, de atender, se ha formado; también se ha asociado la idea de placer, de gozo, a la entrada en materia del narrador, Así, toda maestra, toda bibliotecaria – el cuento debería también tener un día a la semana por lo menos en el plan de las Bibliotecas populares-, que se ha tomado el trabajo de aprender a bien contar un cuento, puede dar por descontado el premio de una rápida y confiada simpatía de parte de los niños, así como en ellos el desarrollo gradual de la potencia de concentración y atención.
Estos son resultados rápidos y tangibles. Otros, más difíciles de alcanzar, pero más
profundos, pueden derivarse del cuentos. Estos dependen de la elección de los materiales y del modo de utilizarlos.
III
¡La elección de los materiales! Esto es, la selección del cuento. Y ante todo, el cuento
de hadas. ¿Por qué?
Porque la vieja Titania – digan lo que quieran sus detractores- es la abuela de todos los
niños del mundo, y los bolsillos de sus ropajes están llenos legados por los pasados siglos.
Cerrándole la puerta, privamos a los niños de algo que les pertenece por derecho de
herencia, de algo que los enlaza con los chicos de otras épocas, y que responde a sus
propias necesidades como a las de las generaciones desaparecidas… Además, los chicos
adoran los cuentos de hadas.
Si no hubiera otra razón para dárselos, ésta sería suficiente… Pero hay otras
razones.Entre ellas, el supremo poder de mostrar la verdad a través de bellas imágenes. Por medio de éstas, el instinto individual de cada niño asimila, mejor que de otro modo, la verdad. Las reglas elementales de la ley moral y los tipos generales de la experiencia humana son presentados por los cuentos de hadas a través de la poesía de sus imágenes, y aunque el niños, al parecer, es en la imagen en lo que se fija, la verdad penetra con ella en su espíritu y va a formar parte de su experiencia individual. Cada verdad así adquirida amplía e intensifica la capacidad de vida interior de la infancia, constituyendo a si mismo un poderoso estimulante de la imaginación. La poesía y la sencillez, la rapidez y elegancia de la mayoría de las leyendas y de los relatos folclóricos son espléndida base de una cultura literaria. Por ello, en lo que concierne a los niños, ha dicho un famoso autor que “abandonar el elemento mitológico y feérico del cuento de hadas sería para la cultura intelectual una pérdida análoga a lo que representaría para los anglosajones el abandono de la Biblia o de Shakespeare”.
Otro género de cuentos de que no se debe prescindir es el del cuento burlesco o
cuento de nodriza, el cuento divertido y simple, destinado especialmente a los chicos más pequeños. Bajo su aparente tejido de absurdos va con frecuencia una moral práctica y son dignos de la predilección que generalmente les conceden los niños. Su principal valor reside, naturalmente, en la s propiedades tónicas del buen humor. Estas propiedades, deseables siempre, no son en ninguna parte tan deseables como en la escuela. Una risa alegre, sin rastro de ironía ni de amargura, nos hace siempre bien… Y los niños son quienes más necesitan de la alegría. Por ella, en ella, cada cuerpecillo se sustrae por un momento a la presión que ejerce la atmósfera escolar y se reclina confortablemente en una especie de reposo moral.
Además, para los chicos como para los grandes, el humor restablece las cosas de la
vida en sus verdaderas proporciones, calmando la imaginación, que un exceso de poesía
llevaría demasiado lejos. ¡Qué mejor profesor que la sátira de nuestros errores, de nuestros vicios! ¡Qué lección más sugestiva que la exageración de nuestras tendencias habituales! El buen sentido oculto tras las fantasías del humor existe en las creaciones d los grandes humoristas.
IV
Según Sara Cone Bryan, lo que importa sobre todo en la narración oral, en el
cuento es la rapidez de la acción. Que siempre esté sucediendo algo. Que cada párrafo del relato sea un acontecimiento. Que no se pierda el tiempo en explicaciones ni en
descripciones pintorescas o sentimentales. No se trata de que los personajes pensaron o
sintieron, sino de lo que hicieron. Todos los acontecimientos deben formar una cadena de eslabones bien enlazados…
Entre los sencillos elementos que forman un cuento para niños, uno de los más
preciosos es cierta tonalidad, no exagerada, de misterio. Ved, por ejemplo en el cuento de Nevadita y los enanos. Hay en él cosas enteramente familiares al niños: una casa, un comedor, una mesa, unos platos, unas camitas…; pero el misterio envuelve todos estos elementos, ya no se trata de platos, camitas, mesa y casa de las gentes vulgares, sino de las que usan los enanos, personajes desconocidos y misteriosos…
Un tercer elemento característico y favorable consiste en una cierta cantidad de
repeticiones. Ya veremos por qué.
O importa repetir que los mejores cuentos para niños, los que han de gustarles, son
aquellos que guardan tres características: primera, acción rápida y seguida; segunda,
imágenes familiares impregnadas de misterio y maravilla, y tercera, repeticiones en mayor o menor grado.
Noe s difícil comprender por qué tales cualidades gustan a los chiquillos. La
primera – rapidez de acción- se encuentra en todos los cuentos… que son de veras cuentos.
La preferencia del niño prueba solamente que su instinto natural es más certero que el
gusto formado más tarde en él por la cultura artificial.
La segunda cualidad – cosas familiares- es cosa de sentido común. ¿Cómo podría la
imaginación crear un mundo nuevo sin los materiales del antiguo? Las imágenes extrañas debilitan el interés y producen confusión en el espíritu; las imágenes familiares
transportadas al dominio de la fantasía- lo despiertan y satisfacen.
En fin, el encanto de la repetición para los niños consiste en algo más difícil de
analizar, porque entran en ellos elementos diversos. Pueden destacarse, sin embargo, con toda claridad, uno o dos de ellos. Acaso, ante todo, el hallazgo sutil de un sentimiento inesperado de comprensión perfecta. Cuando el espíritu infantil, siguiendo con actividad apresurada una sucesión de pensamientos, llega de pronto a una expresión o a un epíteto ya sabido, siente una satisfacción análoga a la produce en una persona las notas familiares y bien amadas de un aire conocido entre un largo programa de música nueva. Cuando hemos puesto toda nuestra buena voluntad en el esfuerzo por comprender una armonía demasiado moderna, plena de disonancias, y la orquesta ataca una sonata del viejo BEETHOVEN, nuestros nervios se apaciguan y nuestro espíritu se goza en esta conclusión: “Yo conozco eso; yo lo he oído ya”.
En los cuentos para chicos, cada repetición acentúa la nota familiar, excita el
sentido humorístico y facilita el esfuerzo de atención.
El narrador debe, pues, asimilarse el cuento para poder contarlo. Debe haber
vibrado a su contacto antes de pretender que a su voz vibre el espíritu infantil…
Tiene que además el narrador atenerse a esta regla invariable: no contar nunca un
cuento que a él, a ella, no le guste. Porque a los niños tanpoco les gustará.
Hay que poseer enteramente, hay que saber el cuento. Esto parece cosa sencilla; más,
¡ay!, no es preciso oír a muchos narradores para desprender de esta ilusión.
La palabra vacilante, la omisión de un nombre o un incidente, el volver atrás para
recordar cosas olvidadas, la repetición involuntaria, la falta de intensidad y gracia, son
defectos que estropean el cuento más bello y se observan con gran frecuencia. Y son,
simplemente, falta de dominio, de posesión.
Es preciso conocer el asunto hasta en sus menores detalles, asimilarlo de tal
manera, que venga a ser como una experiencia personal. En sus rasgos esenciales debe
presentarse tan claro al espíritu, que el narrador no tenga que hacer ningún esfuerzo de
memoria, sino dejarle simplemente que brote de sus labios con la libertad inconciente del recuerdo.
Pero una tal asimilación no quiere decir memoria sólo. El esfuerzo de la memoria
destruye la libertad de reminiscencia, quita espontaneidad y sustituye el imperio de la idea por el imperio de la forma. Saber “de memoria” las palabras es, pues, una esclavitud; dominar el asunto una libertad.
Y ante todo, entre el narrador y su auditorio debe reinar una “seria sinceridad”.
Estas dos palabras no quieren decir ausencia de ficción. Significan estrictamente
que el narrador debe testimoniar un real interés por su relato, que debe admitir lealmente por el momento la existencia de las hadas, los héroes, los niños o los bichos que son elementos del cuento. El auditorio debe sentir que el narrador vibra con él, al unísono. Sin esto no será completo, triunfal, el éxito del narrador.
 
 
 
 

Gracias al Foro de Narración oral del Gran Teatro de La Habana






 

Mujer.
…Un ser que aún no acaba de ser
No la remota rosa angelical
Que los poetas cantaron
No la maldita bruja
Que los inquisidores quemaron
No la temida y deseada prostituta
No la madre bendita
No la marchita y burlada solterona
No la obligada a ser bella
No la obligada a ser mala
No la que vive porque la dejan vivir
No la que debe siempre
Decir que sí
Un ser que trata de saber quién es
Y que empieza a existir.
                                                                             Alaíde Foppa.
Una luz que sigue viva en el corazón y en la rebeldía de muchas mujeres que gritan justicia y libertad. Su cuerpo era una mariposa y sus palabras viento que la convirtieron en poeta, ensayista, traductora, crítica de arte, maestra, y sobre todo, una gran mujer, a 28 años de su desaparición.

 
 
 
 
 
 
La palabra amenazada
 
 
 
 
 
 
En el primer capítulo dice Ivonne Bordelois: Una primera y muy extendida forma de violencia que sufre la lengua en la que todos prácticamente participamos, es el prejuicio que la define exclusivamente como un medio de comunicación. Si se la considera así como lo hace nuestra sociedad, se la violenta en el sentido de que se olvida que el lenguaje, en particular el lenguaje poético, no es sólo el medio, sino también el fin de la comunicación, cuando se mediatiza el lenguaje, cuando se lo considera sólo una mediación para otra mediación, porque la comunicación se
pone al servicio del marketing, el marketing del dinero y así sucesiva e infinitamente, nos olvidamos de que el lenguaje es ante todo un placer, un placer sagrado, una forma, acaso la más elevada, de amor y de conocimiento.

Esta es la página oficial de la novela online por entregas "Mar cruzado" de Cecilia Pisos
http://unmarcruzado.blogspot.com.ar/


VOLVERÉ de Ana Cherñak
 
 Por la noche todo me parece más claro. Me gusta jugar con cualquier cosa que se mueva. A veces de puro aburrido arrastro un bollito de papel o una cucaracha de un lado al otro de la habitación.
Esa tarde no veía muy bien, el sol me llegaba desde el patio desparramando en mi cuerpo un calor que me hubiera adormecido pero Jorge no me había dado de comer y me puse inquieto. Ya estiraba mis patas traseras cuando un grito estremeció mis orejas.
Fui rápido al sótano y lo vi. Estaba tirado en el piso con un cuchillo clavado en el pecho.
Enseguida supe que ya no sentiría nunca más sus palmaditas la leche ni la comida que necesitaba.
Junto a él estaba ella. Se asustó, pero me conocía y vino a mi encuentro con la blusa manchada por la sangre de Jorge.
Tenía las manos suaves. Me gustaban sus caricias en mi cabeza cuando los dos abrazados miraban películas en la cama. Aunque pensándolo bien hace tiempo que sólo discuten a causa de esa otra mujer que también venía a esta casa.
Después de componer el desorden cerró fuertemente las puertas. Me llevo a su departamento, yo sólo pensaba en comer mientras ella lloraba sobre mi pelo.
Hace tiempo que vivo en su casa y no me acordaría de Jorge si no fuera por una foto que hay en el living. Estoy junto a él sobre un almohadón que extraño, como extraño el sol de mi patio, la escalera, los sillones.
Como todos los martes ella está esperando la llegada de su madre. Se asoma desde el balcón en puntas de pie para ver a través del ficus del décimo piso.
Hace horas que estoy agazapado, como lo hacía en el jardín de mi casa cuando un pajarito se acercaba al limonero.
Este es el momento justo. Saco mis uñas y me lanzo sin tomar carrera hasta sus piernas.
Sorprendida por mi ataque no atina a tomarse de la barandilla del balcón y cae al vacío sin entender por qué.
Desde lo alto la veo descender blandamente y estamparse contra el suelo.
En la vereda parece chiquita y desaliñada, apenas se notan las marcas de mis uñas en su piel tan blanca, allá abajo.
Pronto volveré a casa.
 
 
 
 
 
 
 



Si los docentes no leen son incapaces de transmitir el placer de la lectura
 

La educadora argentina que revolucionó la lectoescritura asegura que si los docentes no leen son incapaces de transmitir placer por la lectura. Dice que todos los chicos pueden aprender si los maestros se lo proponen. Para la investigadora, la escuela es muy resistente a los cambios porque siguen instaladas viejas ideas.

Emilia Ferreiro casi no necesita presentación. Para el mundo de la educación es un referente indiscutible, que revolucionó la enseñanza de la lectoescritura y que realizó numerosos aportes a la alfabetización en el mundo.

Es argentina, pero está radicada en México desde hace más de dos décadas. Su tesis de doctorado fue dirigida por Jean Piaget en la Universidad de Ginebra. Hace años que recorre América y Europa dando conferencias y capacitaciones a docentes; es autora de innumerables artículos científicos y libros y fue reconocida varias veces como doctora honoris causa por diversas universidades, entre ellas la Universidad Nacional de Córdoba (1999).

La investigadora del Centro de Investigación de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional de México estuvo en Córdoba invitada por la Facultad de Psicología de la UNC. En diálogo con La Voz del Interior , aseguró que el docente no puede seguir haciendo tareas burocráticas, que debe profesionalizarse, que todos los chicos pueden aprender si tienen un maestro que crea que pueden lograrlo y que la escuela se resiste a los cambios que no genera ella misma. A continuación, un extracto de una larga charla.

–¿Qué puede hacer la escuela para evitar el fracaso escolar?

–El fracaso escolar tiene varias caras (...) Voy a hablar de los aprendizajes vinculados con la lengua. La alfabetización inicial o tiene lugar en los primeros años de la primaria o es un déficit que se arrastra muy mal. Incluso en casos donde no hay percepción de fracaso puede haber fracaso con respecto a lo que significa alfabetizar. Hoy nadie puede considerarse alfabetizado si está en situación de comprender mensajes simples, saber firmar o leer libros con léxico y sintaxis simplificada. Desde finales del siglo XX estamos asistiendo a una revolución en la que la digitalización de la información es parte de la vida cotidiana y la escuela ni se ha dado cuenta. Entonces sigue preparando para leer un conjunto limitadísimo de textos, sigue haciendo una alfabetización para el pizarrón. Trabajar con la diversidad de textos y alfabetizar con confianza y sin temor a circular a través de los múltiples tipos de textos y de soportes textuales del mundo contemporáneo es indispensable.

–¿Se puede decir que la escuela sigue siendo demasiado conservadora para niños de la era tecnológica?

–El sistema escolar es de evolución muy lenta. Históricamente ha sido muy poco permeable a cambios que la afectaban. Dos ejemplos: cuando apareció la birome, la primera reacción del sistema educativo fue “eso no va a entrar acá porque arruina la letra”, y la escuela le hizo la guerra a ese instrumento: una guerra perdida de antemano (...) Lo mismo hizo cuando aparecieron las calculadoras de bolsillo y dijeron “eso va a arruinar el cálculo escolar y no van a entrar”. Y entraron con muchas dificultades, hasta que en algunos lugares descubrieron que podía hacerse un uso inteligente de la máquina de calcular. En ese contexto hay que ubicarse. La institución escolar siempre ha sido muy resistente a las novedades que no fueron generadas por ella.

–Ahora se resiste a la computadora.

–Es una tecnología de escritura y tiene ventajas innegables para la enseñanza. La primera reacción es de desconfianza. El primer acto reflejo es que si nos traen una, la ponemos con llave.

–¿Se puede alfabetizar igual en diferentes contextos sociales y culturales y con recursos distintos?

–Hay cosas que van a ser iguales y otras que son necesariamente distintas. Algo que les digo siempre a los maestros es: “¿Usted no sabe qué hacer el primer día? Lea en voz alta”. La experiencia de escuchar leer en voz alta no es una experiencia de todos los chicos antes de entrar a la escuela y es crucial para entender ese mundo insólito que tiene que ver con que hay estas patitas de araña (muestra las letras) en una hoja y que suscitan lengua.

–Es otra forma de enseñar a leer y escribir...

–Más que empezar con la pregunta típica de cómo hago para enseñar a leer y escribir, primero hay que enseñar algo acerca de lo que es la escritura y para qué sirve. El maestro tiene que comportarse como lector, como alguien que ya posee la escritura. La gran diferencia entre los chicos que han tenido libros y lectores a su alrededor y los que no los han tenido es que no tienen la menor idea del misterio que hay ahí adentro. Más que una maestra que empieza a enseñar, necesitan una maestra que les muestre qué quiere decir saber leer y escribir. Cuanta menos inmersión haya tenido antes, más hay que darle al inicio.

–¿El docente es consciente de que esta es una buena manera de enseñar a leer y escribir? Hay investigaciones que dicen que los maestros no leen.

–Ese es uno de los dramas del asunto porque se habla mucho del placer de la lectura, pero ¿cómo se transmite ese placer si el maestro nunca sintió ese placer porque leyó nada más que instrucciones oficiales, libros de “cómo hacer para”, leyó lo menos posible. Es muy difícil que ese maestro pueda transmitir un placer que nunca sintió y un interés por algo en lo que nunca se interesó. En toda América latina el reclutamiento de maestros viene de las capas menos favorecidas de la población. En muchos casos no hay aspiración a ser maestro. Y en ese sentido cambió, pasó de ser una profesión de alto prestigio social a una con relativo bajo prestigio social.

–¿Cuánto influye eso en la alfabetización de los niños?

–Mucho, porque si alguien está haciendo lo que hace porque no pudo hacer más, se va a sentir frustrado; y la frustración profesional no ayuda al ejercicio profesional.

Una escuela vieja. –¿Se avanzó en el modo de alfabetizar?

–Hay una visión muy instrumentalista que piensa lo mismo desde hace tantas décadas que da hasta lástima decirlo. Dice: “Primero vas a aprender la mecánica de las correspondencias grafofónicas y para eso mejor que ni pienses porque es un ejercicio mecánico de asociación de correspondencias. Después vas a aprender de corrido, y después vas a entender lo que estás leyendo y después, quizá, te venga esa cosa desde algún milagro llamada placer por la lectura”. En realidad, el placer por la lectura entre los chicos que tienen lectores a su alrededor es lo primero que se instala (...) Es lo primero, no lo último.

–Esta tendencia del placer antes que lo instrumental no está en práctica; seguimos con las viejas teorías. ¿Cómo se revierte eso?

–No es fácil. Lo que no consigo es que me den la lógica de la visión opuesta. Por ese lado hice investigaciones que revelan que los chicos piensan sobre la escritura antes y que lo que piensan es relevante y que es bueno tenerlo en cuenta.

–¿Sigue en vigencia esa idea de que el maestro es la autoridad que les enseña a niñitos que no saben nada?

–Siguen instaladas viejas ideas que son parte de la lentitud del sistema para reaccionar. A veces con el razonamiento de que si siempre se hizo así para qué cambiar (...) Una de las tendencias es regalarle el fracaso a la familia o al niño y no asumir la responsabilidad de que todos los chicos pueden aprender y deben aprender. Andan buscando desde antes que empiece el año escolar quiénes van a repetir o quiénes son los disléxicos o los que tienen alguna patología por la cual la cosa no va a andar. Y realmente todo cambia muy fuerte cuando el maestro dice “aquí no va a haber repetidores” y cuando asume desde el inicio que “aquí van a aprender todos”. Eso exige un involucramiento fuerte del maestro con el aprendizaje; ahí entramos en otra vertiente, en la que el oficio del maestro se ha ido burocratizando cada vez más y desprofesionalizando al mismo tiempo. Recibe instrucciones y las ejecuta: esa es la definición de un burócrata. En tanto, el profesional es el que sabe lo que está haciendo, por qué lo está haciendo y tiene una racionalidad y una especificidad que puede defender profesionalmente.

–¿Cómo se hace para sacar adelante a niños que concurren a escuelas donde hay un libro cada 40 alumnos, sin biblioteca ni computadora y el docente, además, atiende situaciones familiares, psicológicas?

–Enseñar a leer y escribir bajo los bombardeos es difícil. Cuando un maestro está convencido de que puede hacer algo termina descubriendo la manera de hacerlo, y si deja que el malestar general lo apabulle no va a poder hacer nada. Si acepta estar ahí es porque cree que algo puede hacer. Si forma parte de la desesperación colectiva, si se deprime junto con el ambiente, no va a poder hacer nada. Pero hay maestros creativos que consiguen llevar adelante algo que da esperanza... El maestro tiene que decir “aprender es posible”, como el médico decir “la salud es posible”
(Entrevistada por Mariana Otero. Copiada de Otra escuela es posible)


La famosa escritora española Lucía Echavarría dijo que murciélago era la única palabra que contenía las 5 vocales

Un lector José Fernando Blanco Sánchez escribió esta carta:

Mi querida señora controle su euforia
Un escuálido arquitecto llamado Aurelio o Eulalio, no recuerdo dice que lo más adecuado es tener un abuelito que lleve un traje reticulado, y siga el arquetipo de aquel viejo que en su tiempo consiguiera ser esquilado y repudiado por un comunicante que cometió adulterio con una encubridora cerca del estanquillo sin estimulador.
Señora escritora: si el peliagudo enunciado de la ecuación la deja irresoluta, olvide su menstruación y piense de modo gerárquico, no se atragante con esta perturvación que no va con su milonguera y meticulosa educación



 
 
 
 

                        

 

 
 
 
 
 

La columna de Vivi García
Miradas 1

Suelo pensar en la importancia que tienen en la vida cotidiana algunos objetos, y esta vez puse la mirada en mis anteojos de lectura. Comencé a usarlos hace unos años, cuando noté que debía alejar la hoja cada vez más para ver las letras. Contenta fui a una óptica, me probé uno y otros y encontré el aumento necesario. Elegí un marco lleno de colores, ¡hermosos!, y me gusté frente al espejo ya que desde muy chica había querido usar anteojos. Pero además, desde que uso lentes, ¡puedo leer en el colectivo y en el tren!, antes, sin ellos, leer me daba dolor de cabeza.

Ahora, cuando en algún medio de transporte consigo un asiento, me pongo los lentes y comienzo el verdadero viaje, el de la LECTURA.

Hace unos días terminé el libro “El vagón de las mujeres”, una novela hindú que me llevó por geografías y culturas extravagantes a mis “sentires”. Y ahora estoy disfrutando de una maravilla de Cecilia Pisos: “Como si no hubiera que cruzar el mar”, y allí estaba, amarrada a la página 21 de esta novela juvenil, cuando comencé a llorar, ¡mi Dios!, pensé: ¿como se puede escribir tan bellamente y llegar tan hondo a almas de lágrimas fáciles como la mía?

Yo los invito a ustedes, lectores de esta breve columna, a subirse al tren de los que eligen viajar con sólo acariciar con la mirada las páginas de cualquier libro, y también a aquellos que leen con las manos, o a los que les leen al oído y les entregan, de a poquito, “palabras-susurros”, para que juntos: lector y "escuchador", disfruten de la misma travesía.




Miradas 2

Esta vez, puse la mirada en la Educación. Quizá porque mi ámbito de trabajo es la biblioteca de una escuela. Tal vez, porque últimamente evoco a diario a mis padres y sus enseñanzas. Y al comparar la escala de valores de ellos y la mía, compruebo que existen más coincidencias que diferencias. Los valores, ¡qué tema! Y en esta cuestión la educación familiar nos marcan, y muchas veces, de la mejor manera. Y cuando no dejan la mejor huella, al revisar esas pautas, las cambiamos, y listo (psicoanálisis de por medio).
Cuando voy a la casa de mi hija, observo que conserva un montón de hábitos que provienen de la casa familiar, de la remota época en que vivíamos los tres, su papá, ella y yo, juntos. Por ejemplo, la forma de acomodar los cubiertos en el cajón: tenedores a la izquierda, en el centro los cuchillos y a la derecha las cucharas... de poner la mesa, de combinar los alimentos, de expresarse de tal o cual manera...
Sin duda, los chicos, nos observan todo el tiempo, seamos sus padres, tíos, maestros o vecinos. Y, a menudo, nos perdemos la maravillosa oportunidad de educar con nuestras actitudes: al juntar la caca del perro, al decir "permiso", o "buenos días", al ceder el asiento, brindar ayuda a un desconocido, rescatar a un animal en peligro, o al defender nuestras ideas sin caer en la ira (¡Ay la ira!, yo la conozco bien, me he enojado tanto...).
¡Bendita Educación cotidiana! Esa educación es la que no debemos dejar de lado, todo el tiempo y en todos lados. Con sólo observar nuestra Ciudad nos damos cuenta que en el terreno de los cuidados mutuos estamos en deuda unos con otros. La basura que sacamos a cualquier hora, la indiferencia ante las personas que duermen en la calle, el insulto rápido ante el disenso.
Todo el tiempo podemos elegir, apagar la televisión para ir a la plaza; soltar el control remoto y tomar un libro, apagar un rato la computadora para leer un cuento. Visitar museos, hacer caminatas, ir al cine. Todo sienta precedente en el terreno de la educación familiar y escolar. Todo queda guardado en la memoria, como dice la canción de León Gieco. Un amigo, ya adulto, recuerda a aquella directora de la escuela primaria que una vez por semana les leía un cuento en el patio de recreo. O aquella receta que la abuela nos pasó, casi como un secreto. Yo, jamás olvidaré el amor con que mi madre alimentaba a "los gatos de nadie".
A veces, las huellas que dejaron los mayores, se transforman en camino, como si desde algún lugar, nos dijeran como en un susurro: "Es por acá".
Y sí, a menudo, tienen razón.



Miradas 3

Este año, la Unesco otorgó el título de Capital Mundial del Libro a Buenos Aires. Ya podemos imaginar la fiesta que será este año la Feria del Libro de abril en nuestra ciudad, y las actividades que girarán alrededor del privilegio de ser sede mundial.
No caben dudas que Buenos Aires es un lugar de librerías abiertas, esas en las que uno puede entrar y “revolver” en las mesas de ofertas y pasarse horas embriagados en ese aroma de papel añoso y tinta.
Confieso que me da orgullo que se haya elegido “Nuestra Casa” para celebrar EL LIBRO. Ese libro que necesariamente lo buscamos de papel a la hora de llevarlo a la cama, en los viajes, en la cartera. Nada tengo en contra de los e-books, que nos permiten llevar una biblioteca ambulante, pero gustos son gustos.
No puedo dejar de pensar en los chicos, y me vienen varias preguntas: ¿somos modelos lectores? ¿Cuánto hace que no terminamos un libro? ¿Les regalamos libros a los chicos y jóvenes de la familia? ¿Nos ven leer en casa? ¿Apagamos un rato antes la televisión para que nos quede un tiempo para leer antes de dormir?
¿Cuánto hace que no nos sentamos con los chicos de la casa a “leernos” un cuento? Cuando compartimos un libro con nuestros chicos, ellos tienen la oportunidad de escucharnos leer en voz alta, y viceversa. La lectura en voz alta… ¿Cuándo y por qué la abandonamos?
Siempre estamos a tiempo. ¿Qué tal si empezamos la fiesta del LIBRO en nuestra casa?
Ojalá así sea.


De regreso (microcuento)

En un vuelo nocturno de regreso de Bariloche, compartí el asiento
con una madre muy joven y su niño de tres años.
Cuando estábamos por aterrizar en Aeroparque el nene pegó su nariz a la ventanilla y dijo:
"Mirá mami, se han caído las estrellas", y ella le respondío:
"No se cayeron las estrellas hijito, es Buenos Aires que se ha encendido".



Miradas 4

Entré a un vivero a comprar un regalo. Ante tanta belleza verde, me sorprendieron, con desagrado, las aves que estaban a la venta. Pero mi mirada se detuvo en un loro, bastante grande, su jaula no era pequeña, pero era una jaula… ¡Qué destino! Nació en una selva, con árboles, fauna, olores, colores intensos, y terminó enjaulado en el barrio de Floresta.
Varias preguntas vinieron a mi cabeza: ¿para qué alguien querrá tener en su casa un loro?, ¿para enseñarle a decir “rica la papa de Pedrito”?, ¿para adornar la casa con un ave de otra geografía?
¿Cuándo comenzó la extraña necesidad del humano de encerrar a los peces en cajas de vidrio, a las iguanas en departamentos, a las tortugas y a los hamsters en peceras?
¿En qué momento, y desde qué oscuro lugar mental, sale del hombre la urgencia de privar de la libertad a otro ser vivo?
Seguramente la Psicología, la Antropología, la Historia, la Sociología, tendrán respuestas. Yo, mirándolo a través de los barrotes, no encontraba ninguna.
Al salir del local con una hermosa planta de hojas verdes con pintitas blancas, metí en el bolsillo el vuelto y mis ganas de abrir todas las jaulas…y también me guardé las ganas de preguntarle al vendedor por qué no vendía sólo plantas… Pero, cobarde, y temiendo discusiones atravesadas otrora en situaciones similares, callé.

Desde una jaula ubicada cerca de una ventana, un loro, mira pasar el tren.
 

 

 
 
 
 
 

 

 

 
 
 
 
 

                                          
                          

 
 
 
 
 

 

 
 
 
 
 

         


                    

 

 
 
 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
Locución de Federico García Lorca
 
 
 
 
 
 
al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931. 

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada. 

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? 

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida. 

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

 
 
 
 
 

 

 
 
 
 
 

 

 
 
 
 
 
 

 

 

 
 
 
 
 

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El peligro de una sola historia

Nuestras vidas, nuestras culturas, están hechas de muchas historias interrelacionadas. La novelista Chimamanda Ngozi Adichie cuenta cómo encontró su voz cultural auténtica y advierte que si sólo escuchamos una historia sobre una persona o un país, corremos el riesgo de caer en una incomprensión grave.
Cuento historias. Y me gustaría contarles algunas historias personales sobre lo que llamo "el peligro de una sola historia". Crecí en un campus universitario al este de Nigeria. Mi madre dice que comencé a leer a los dos años, creo que más bien fue a los cuatro años, a decir verdad. Fui una lectora precoz y lo que leía era literatura infantil inglesa y estadounidense.
También fui una escritora precoz. Cuando comencé a escribir, a los siete años, cuentos a lápiz con ilustraciones de crayón, que mi pobre madre tenía que leer, escribí el mismo tipo de historias que leía. Todos mis personajes eran blancos y de ojos azules, que jugaban en la nieve, comían manzanas (Risas) y hablaban seguido sobre el clima: "qué bueno que el sol ha salido." (Risas) Esto a pesar de que vivía en Nigeria y nunca había salido de Nigeria, no teníamos nieve, comíamos mangos y nunca hablábamos sobre el clima porque no era necesario.
Mis personajes bebían cerveza de jengibre porque los personajes de los libros que leía, bebían cerveza de jengibre. No importaba que yo no supiera qué era. (Risas) Muchos años después, sentí un gran deseo de probar la cerveza de jengibre; pero esa es otra historia.
Creo que esto demuestra cuán vulnerables e influenciables somos ante una historia, especialmente en nuestra infancia. Porque yo sólo leía libros en que los personajes eran extranjeros, estaba convencida de que los libros, por naturaleza, debían tener extranjeros, y narrar cosas con las que yo no podía identificarme. Todo cambió cuando descubrí los libros africanos. No había muchos disponibles y no eran fáciles de encontrar como los libros extranjeros.
Gracias a autores como Chinua Achebe y Camara Laye mi percepción mental de la literatura cambió. Me dí cuenta que personas como yo, niñas con piel color chocolate, cuyo cabello rizado no se podía atar en colas de caballo, también podían existir en la literatura. Comencé a escribir sobre cosas que reconocía.
Yo amaba los libros ingleses y estadounidenses que leí, avivaron mi imaginación y me abrieron nuevos mundos; pero la consecuencia involuntaria fue que no sabía que personas como yo podían existir en la literatura. Mi descubrimiento de los escritores africanos me salvó de conocer una sola historia sobre qué son los libros.
Mi familia es nigeriana, convencional de clase media. Mi padre fue profesor, mi madre fue administradora y teníamos, como era costumbre, personal doméstico de pueblos cercanos. Cuando cumplí ocho años, un nuevo criado vino a casa, su nombre era Fide. Lo único que mi madre nos contaba sobre él era que su familia era muy pobre. Mi madre enviaba batatas y arroz, y nuestra ropa vieja, a su familia. Cuando no me acababa mi cena, mi madre decía "¡Come! ¿No sabes que la familia de Fide no tiene nada?" Yo sentía gran lástima por la familia de Fide.
Un sábado, fuimos a visitarlo a su pueblo, su madre nos mostró una bella cesta de rafia teñida hecha por su hermano. Estaba sorprendida, pues no creía que alguien de su familia pudiera hacer algo. Lo único que sabía es que eran muy pobres y era imposible verlos como algo más que pobres. Su pobreza era mi única historia sobre ellos.
Años después, pensé sobre esto cuando dejé Nigeria para ir a la universidad en EE.UU. Tenía 19 años. Había impactado a mi compañera de cuarto estadounidense, preguntó dónde había aprendido a hablar inglés tan bien y estaba confundida cuando le dije que en Nigeria el idioma oficial resultaba ser el inglés. Me preguntó si podría escuchar mi "música tribal" y se mostró por tanto muy decepcionada cuando le mostré mi cinta de Mariah Carey. (Risas) Ella pensaba que yo no sabía usar una estufa.
Me impresionó que ella sintiera lástima por mí incluso antes de conocerme. Su posición por omisión ante mí, como africana, se reducía a una lástima condescendiente. Mi compañera conocía una sola historia de África, una única historia de catástrofe; en esta única historia, no era posible que los africanos se parecieran a ella de ninguna forma, no había posibilidad de sentimientos más complejos que lástima, no había posibilidad de una conexión como iguales.
Debo decir que antes de ir a EE.UU., yo no me identificaba como africana. Pero allá, cuando mencionaban a África, me hacían preguntas, no importaba que yo no supiera nada sobre países como Namibia; sin embargo llegué a abrazar esta nueva identidad y ahora pienso en mí misma como africana. Aunque aún me molesta cuando se refieren a África como un país. Un ejemplo reciente fue mi, de otra forma, maravilloso vuelo desde Lagos, hace dos días, donde hicieron un anuncio durante el vuelo de Virgin sobre trabajos de caridad en "India, África y otros países". (Risas)
Así que después de vivir unos años en EE.UU. como africana, comencé a entender la reacción de mi compañera. Si yo no hubiera crecido en Nigeria y si mi impresión de África procediera de las imágenes populares, también creería que África es un lugar de hermosos paisajes y animales, y gente incomprensible, que libran guerras sin sentido y mueren de pobreza y SIDA, incapaces de hablar por sí mismos, esperando ser salvados por un extranjero blanco y gentil. Yo veía a los africanos de la misma forma en que, como niña, vi la familia de Fide.
Creo que esta historia única de África procede de la literatura occidental. Ésta es una cita tomada de los escritos de un comerciante londinense, John Locke, que zarpó hacia África Occidental en 1561 y escribió un fascinante relato sobre su viaje. Después de referirse a los africanos negros como "bestias sin casas", escribió: "Tampoco tienen cabezas, tienen la boca y los ojos en sus pechos."
Me río cada vez que leo esto y hay que admirar la imaginación de John Locke. Pero lo importante es que representa el comienzo de una tradición de historias sobre africanos en Occidente. donde el África Subsahariana es lugar de negativos, de diferencia, de oscuridad. de personas que, como dijo el gran poeta Rudyard Kipling, son "mitad demonios, mitad niños."
Comencé a entender a mi compañera estadounidense, que durante su vida debió ver y escuchar diferentes versiones de esta única historia, al igual que un profesor, quien dijo que mi novela no era "auténticamente africana". Yo reconocía que había varios defectos en la novela, que había fallado en algunas partes, pero no imaginaba que había fracasado en lograr algo llamado autenticidad africana. De hecho, yo no sabía qué era la autenticidad africana. El profesor dijo que mis personajes se parecían demasiado a él, un hombre educado, de clase media. Mis personajes conducían vehículos, no morían de hambre; entonces, no eran auténticamente africanos.
Debo añadir que yo también soy cómplice de esta cuestión de la historia única. Hace unos años, viajé desde EE.UU. a México. El clima político en EE.UU. entonces era tenso, había debates sobre la inmigración. Y como suele ocurrir en EE.UU., la inmigración se convirtió en sinónimo de mexicanos. Había historias infinitas donde los mexicanos se mostraban como gente que saqueaba el sistema de salud, escabulléndose por la frontera, que eran arrestados en la frontera, cosas así.
Recuerdo una caminata en mi primer día en Guadalajara mirando a la gente ir al trabajo, amasando tortillas en el mercado, fumando, riendo. Recuerdo que primero me sentí un poco sorprendida y luego me embargó la vergüenza. Me dí cuenta que había estado tan inmersa en la cobertura mediática sobre los mexicanos que se habían convertido en una sola cosa, el inmigrante abyecto. Había creído en la historia única sobre los mexicanos y no podía estar más avergonzada de mí. Es así como creamos la historia única, mostramos a un pueblo como una cosa, una sola cosa, una y otra vez, hasta que se convierte en eso.
Es imposible hablar sobre la historia única sin hablar del poder. Hay una palabra del idioma Igbo, que recuerdo cada vez que pienso sobre las estructuras de poder en el mundo y es "nkali", es un sustantivo cuya traducción es "ser más grande que el otro". Al igual que nuestros mundos económicos y políticos, las historias también se definen por el principio de nkali. Cómo se cuentan, quién las cuenta cuándo se cuentan, cuántas historias son contadas en verdad depende del poder.
El poder es la capacidad no sólo de contar la historia del otro, sino de hacer que esa sea la historia definitiva. El poeta palestino Mourid Barghouti escribió que si se pretende despojar a un pueblo la forma más simple es contar su historia y comenzar con "en segundo lugar". Si comenzamos la historia con las flechas de los pueblos nativos de EE.UU. y no con la llegada de los ingleses, tendremos una historia totalmente diferente. Si comenzamos la historia con el fracaso del estado africano, y no con la creación colonial del estado africano, tendremos una historia completamente diferente.
Hace poco di una conferencia en una universidad donde un estudiante me dijo que era una lástima que los hombres de Nigeria fueran abusadores como el personaje del padre en mi novela. Le dije que acababa de leer una novela llamada "Psicópata Americano" (Risas) y era una verdadera lástima que los jóvenes de EE.UU. fueran asesinos en serie. (Risas) (Aplausos) Obviamente, estaba algo molesta cuando dije eso. (Risas)
Jamás se me habría ocurrido que sólo por haber leído una novela donde un personaje es un asesino en serie de alguna forma él era una representación de todos los estadounidenses. Ahora, no es porque yo sea mejor persona que ese estudiante, sino que, debido al poder económico y cultural de EE.UU., yo había escuchado muchas historias sobre EE.UU. Leí a Tyler y Updike, Steinbeck y Gaitskill, no tenía una única historia de EE.UU.
Hace años, cuando supe que se esperaba que los escritores tuvieran infancias infelices para ser exitosos, comencé a pensar sobre cómo podría inventar cosas horribles que mis padres me habían hecho. (Risas) Pero la verdad es que tuve una infancia muy feliz, llena de risas y amor, en una familia muy unida.
Pero también tuve abuelos que murieron en campos de refugiados, mi prima Polle murió por falta de atención médica, mi amiga Okoloma murió en un accidente de avión porque los camiones de bomberos no tenían agua. Crecí bajo regímenes militares represivos que daban poco valor a la educación, por lo que mis padres a veces no recibían sus salarios. En mi infancia, vi la jalea desaparecer del desayuno, luego la margarina, después el pan se hizo muy costoso, luego se racionó la leche; pero sobre todo un miedo político generalizado invadió nuestras vidas.
Todas estas historias me hacen quien soy, pero si insistimos sólo en lo negativo sería simplificar mi experiencia, y omitir muchas otras historias que me formaron. La historia única crea estereotipos y el problema con los estereotipos no es que sean falsos sino que son incompletos. Hacen de una sola historia la única historia.
Es cierto que África es un continente lleno de catástrofes, hay catástrofes inmensas como las violaciones en el Congo y las hay deprimentes, como el hecho de que hay 5,000 candidatos por cada vacante laboral en Nigeria. Pero hay otras historias que no son sobre catástrofes y es igualmente importante hablar sobre ellas.
Siempre he pensado que es imposible compenetrarse con un lugar o una persona sin entender todas las historias de ese lugar o esa persona. La consecuencia de la historia única es ésta: roba la dignidad de los pueblos, dificulta el reconocimiento de nuestra igualdad humana, enfatiza nuestras diferencias en vez de nuestras similitudes.
¿Qué hubiera sido si antes de mi viaje a México yo hubiese seguido los dos polos del debate sobre inmigración, el de EE.UU. y el de México? ¿Y si mi madre nos hubiera contado que la familia de Fide era pobre y trabajadora? ¿Y si tuviéramos una cadena de TV africana que transmitiera diversas historias africanas en todo el mundo? Es lo que el escritor nigeriano Chinua Achebe llama "un equilibrio de historias".
¿Y si mi compañera de cuarto conociera a mi editor nigeriano, Mukta Bakaray, un hombre extraordinario, que dejó su trabajo en un banco para ir tras sus sueños y fundar una editorial? Se decía comúnmente que los nigerianos no leen literatura, él no estaba de acuerdo, pensaba que las personas que podían leer, leerían si la literatura estaba disponible y era asequible.
Después de que publicó mi primera novela fui a una estación de TV en Lagos para una entrevista. Una mujer que trabajaba allí como mensajera me dijo: "Realmente me gustó tu novela, no me gustó el final; ahora debes escribir una secuela y esto es lo que pasará..." (Risas) Siguió contándome sobre qué escribiría en la secuela. Yo no sólo estaba encantada sino conmovida, estaba ante una mujer de las masas de nigerianos comunes, que no se suponían eran lectores. No sólo había leído el libro, se había adueñado de él y sentía que era justo contarme qué debería escribir en la secuela.
¿Y si mi compañera de cuarto conociera a mi amiga Fumi Onda, la valiente conductora de un programa de TV en Lagos, determinada a contarnos las historias que quisiéramos olvidar? ¿Si mi compañera de cuarto conociera la cirugía cardíaca hecha en un hospital de Lagos la semana pasada? ¿Si conociera la música nigeriana contemporánea? Gente talentosa cantando en inglés y pidgin, en igbo, yoruba y ljo, mezclando influencias desde Jay-Z a Fela a Bob Marley hasta sus abuelos. ¿Y si conociera a la abogada que recientemente fue a la corte en Nigeria para cuestionar una ridícula ley que requería que las mujeres tuvieran la aprobación de sus esposos para renovar sus pasaportes? ¿Y si conociera Nollywood, lleno de gente creativa haciendo películas con grandes limitaciones técnicas? Estas películas son tan populares que son el mejor ejemplo de que los nigerianos consumen lo que producen. ¿Y si mi compañera de cuarto conociera a mi ambiciosa trenzadora de cabello, quien acaba de iniciar su negocio de extensiones? O sobre el millón de nigerianos que comienzan negocios y a veces fracasan, pero siguen teniendo ambiciones?
Cada vez que regreso a casa debo confrontar las causas de irritación usuales para los nigerianos: nuestra fallida infraestructura, nuestro fallido gobierno. Pero me encuentro con la increíble resistencia de un pueblo que prospera a pesar de su gobierno y no por causa de su gobierno. Dirijo talleres de escritura en Lagos cada verano y es impresionante ver cuánta gente se inscribe, cuántos quieren escribir, contar historias.
Mi editor nigeriano y yo creamos un fondo sin fines de lucro llamado Fondo Farafina. Tenemos grandes sueños de construir bibliotecas reformar las bibliotecas existentes, y proveer libros a las escuelas estatales que tiene sus bibliotecas vacías, y de organizar muchos talleres de lectura y escritura, para todos los que quieran contar nuestras muchas historias. Las historias importan. Muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también pueden reparar esa dignidad rota.
La escritora estadounidense Alice Walker escribió esto sobre su familia sureña que se había mudado al norte. Les dio un libro sobre la vida sureña que dejaron atrás: "Estaban sentados, leyendo el libro, escuchándome leer y recuperamos una suerte de paraíso." Me gustaría terminar con este pensamiento: cuando rechazamos la historia única, cuando nos damos cuenta de que nunca hay una sola historia sobre ningún lugar, recuperamos una suerte de paraíso. Gracias. (Aplausos)



Marzo-2008, Daniela, cursa el 4º año en una escuela de capital. Le gusta leer y también escribe.
Para este cuento eligió el  género policial , también hizo el dibujo  y nos permite compartirlo:

"HUMEDAD" 

Daniel se encontraba en el despacho de Jiménez, era un día caluroso y húmedo.
El comisario balanceaba su cuerpo inconcientemente para permitir el movimiento de las ruedas de la silla. Su visitante le comentaba acerca de un libro.
-Te lo recomiendo, es muy interesante, a pesar de alguna que otra cursilería,  recordó: “Si el amor se convierte en odio, el odio lo hará indefectiblemente en venganza y  esta tomará la forma de la muerte” -dijo grandilocuente.
-Interesante, sí, lo leería si no supiera que…
Lo interrumpió el teléfono.
-Bien, hágalos pasar, parece que tengo un caso- dijo Jiménez dirigiéndose a su amigo.
- ¿Puedo quedarme? Preguntó Daniel y se sentó ansioso.
Se escucharon dos golpecitos en la puerta. Atravesó la puerta una mujer hermosísima que parecía sacada de la Tv., rubia y con una piel lisa como porcelana. El hombre que entró detrás de ella era su negativo. Sus rasgos eran grotescos y su mirada astuta, se presentó como Rupert Stranford, manager de la mujer que resultó ser una cantante famosa: Emma Watson. Sin preámbulos explicó que Emma estaba muy preocupada. Llegaba a su departamento y encontraba los muebles en desorden o cambiados de lugar y además recibía mensajes intimidatorios.
-Queríamos que usted investigara este asunto sin involucrar a la prensa, ya sabe…
-Entiendo -dijo Jiménez - ¿están grabados los mensajes en el contestador? Me gustaría escucharlos.
-Disculpen la interrupción, intervino Daniel, -creo que sería conveniente visitar su departamento lo antes posible, señorita Watson, si dispone de tiempo libre, por supuesto.
Llegaron al edificio media hora más tarde, a las 18 Emma introdujo la llave en la cerradura, pero la puerta de su departamento ya estaba abierta. Su bello rostro dejó entrever el horror. Sus pupilas se dilataron y soltó un alarido estridente.
En el suelo yacía el cadáver de un hombre. Jiménez se acercó seguido por Daniel Hernández. Emma lloraba en los brazos de su manager.
-Acuchillado por la espalda... asesinato -inquirió Jiménez.
Daniel, inspeccionando la escena del crimen ya sin el cuerpo observó que el suelo de madera estaba húmedo alrededor de la silueta en donde había estado el occiso. La sala estaba en desorden, había una silla cerca. También una marca dentro de la silueta. Tenía todas las piezas, pero no sabía cómo encajarlas.




Irrumpió una mujer. La habían llamado para declarar. Era de una belleza sobrenatural. Rubia, al igual que Emma, pero con un carácter horrible. También era una cantante muy conocida.
- ¡Yo no tengo nada que ver! ¡No sería capaz de matar a nadie! Además, nunca había estado en este departamento. Tengo muchas cosas que hacer, no puedo perder el tiempo aquí -gritó la mujer al comisario.
-Tranquila, sólo voy a hacerle unas preguntas. Si no se calma voy a tener que llevarla a la comisaría -soltó Jiménez al ver que estaba a punto de protestar.
-bueno, bueno ¿Qué quiere saber? De todas maneras pierde el tiempo conmigo.
- ¿Qué relación tiene con Emma Watson?
-Fuimos amigas. pero de eso hace ya mucho tiempo. Hasta que la fama le afectó el cerebro.
- ¿Dónde estuvo usted desde las 16:10 a las 18 horas?
-En mi casa ¿Puedo irme ya?
Bella Adams estaba inquieta, iba y venía del baño.
- ¿Cómo sabía dónde estaba el baño entre tantas habitaciones? Tenía entendido que nunca había estado aquí , observó Daniel y Bella se puso tensa.
-Encontramos esto comisario, dijo un asistente con algo en la mano.
Era un aro, idéntico al que llevaba puesto Bella que se sobresaltó y dejó escapar un gritito.
-Está bien, lo admito, estuve aquí antes, pero yo no lo maté, ¡lo juro!
Otro asistente entró con unos informes. Habían encontrado la identidad de la víctima. El hombre tenía treinta años, se llamaba Stan Giddings. Sus datos revelaban su oficio y estudios.
-Iba al mismo colegio que tú, Emma. Escupió Bella con malicia.
Emma rompió a llorar otra vez, tapándose la cara con las manos. Jiménez la interrumpió:
-Entonces usted lo conocía señorita Watson?
-Sí, dijo entre sollozos -Lo conocía, fue mi novio hasta que los medios comenzaron a perseguirme. Ya no quería esa relación, pero él seguía insistiendo…
“En cuanto le dije a Rupert quién era no me permitió decir que lo conocía…”
-...para que no lo supiera la prensa, completó el comisario -y usted señorita Adams ¿por qué mintió que no había estado aquí?
Daniel se adelantó. -Simple, la persona que intimidaba a Emma era Bella ¿verdad? quería buscar algo que le arruinara la carrera…y entró en el departamento, probablemente robando la llave-copia del portero del edificio. Ya estaba saliendo cuando un hombre la detuvo. No la soltaba y forcejearon hasta que Bella, en defensa propia, le quitó el arma y lo acuchilló por la espalda. “En el edificio unos testigos afirmaron haber visto entrar primero a Bella y después a Stan, a él nadie lo vio salir.”
-Coincido en muchos aspectos con su relato, pero no creo que una mujer como Bella tenga la fuerza para liberarse de un hombre y luego acuchillarlo por la espalda. De todas maneras, gracias a usted he resuelto este caso, afirmó agradecido el comisario.
“Cuando Stan retuvo a Bella, pensó que era Emma, ambas son idénticas por detrás. Pero Bella huyó de él y Stan quedó abatido con su reacción. Pensó que esa era la última oportunidad para recobrarla y la había perdido para siempre, hacía mucho tiempo que estaba despechado pero ahora no solo no quería vivir sin ella sino que además no permitiría que ella se burlara de nadie más. Se mataría pero de manera tal que toda la culpa recayera en ella, solo así él no sería olvidado.
Por eso me confundió al principio la marca en el piso, la hizo el mango del cuchillo cuando Stan cayó de la silla. -Él lo planeo todo para que no pareciera un suicidio, claro, no puede uno matarse por la espalda- aclaró Daniel.
-Cierto, antes debió poner el arma en agua, una vez congelada, el bloque sostuvo el filo mientras Stan se arrojaba de la silla. Pero tuvo un instante para darse vuelta, calculó que con el calor de esta habitación el hielo estaría derretido cuando lo encontraran.
Al salir del departamento el comisario se apantalló la cara con un papel y le pidió a Daniel que le prestara el libro que le había recomendado antes. -¿Cómo decía aquella frase? -Si el amor…-Daniel quiso decirla una vez más-: -“Si el amor se convierte en odio, el odio lo hará indefectiblemente en venganza y esta tomará la forma de la muerte”

Escuela 17

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hola Ana!!

Soy Andrea la maestra rubia que estuvo hoy con vos, soy docente de lengua en la escuela 17 DE 20 en 6º y 7º.
La verdad que la experiencia de hoy estuvo muy buena, nos encantó.
Bueno te cuento, nosotros escribimos entre los tres grados como proyecto de escritura, oralidad y el de radio, un cuento que va a ser escuchado en el cierre que haremos la semana que viene.
Te lo mando espero que te guste. Besos Andrea
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La Nueva Historia de Caperucita Roja:
 
Hace un tiempo atrás, se encontraban en el bosque “Madagascar” una niña llamada Caperucita Roja, un lobo llamado Adolfo y una viejecita llamada Panchita.
Resulta ser que la viejecita lleva este nombre, porque vendía panchos en el bosque.
Pero estos panchos, no eran de los panchos comunes, ya que copiaba las recetas de utilísima del programa de “Los tres cerditos cocinan manjares hoy”…
-(Abuelita) viejecita: ¡Estos panchitos de hoy saldrán más ricos que nunca! (La abuelita se encuentra en una mesa haciendo sus deliciosos panchos).
(Mientras tanto llega con el ciclomotor Caperucita Roja).
-Caperucita Roja: ¡Qué tal abuelita!, vengo con mucho hambre desde el trayecto que hice. ¡Me regalás un panchito!
-Abuelita: ¡No!, porque necesitamos venderlos, para poder comprarnos esa gran casa que hemos soñado.
-Caperucita Roja: ¡Ufita! Yo esperaba que me regalaras uno, porque tengo mucha hambre.
Al anochecer, el lobo, se encontraba rondando el bosque…
(De repente, se encontró con el Ratón Pérez que caminaba apresurado con una gran moneda en la mano, lo siguió hasta llegar a la casa de Peter Pan.
Lentamente se fue acercando al ratón que estaba poniendo la moneda debajo de la almohada del muchacho…
Pero su instinto le falló y en su lugar mordió a Pan, que en las noches de luna llena se comenzaba a convertir en un hombre lobo).
-Ratón Pérez: ¡Desgraciado!, pero que hiciste has mordido a Peter Pan, el único panadero del bosque.
-Lobo: ¡Oh!, estaba tan ansioso que no me di cuenta a quién mordía.
(Al morder a Peter Pan, éste tropieza, cae y se golpea la cabeza, causándole la pérdida de la memoria). Relator
El ratón Pérez al ver que el panadero, no podría hacer más pan, miró al cielo y dijo: ¡Oh!, ¿y ahora quién podrá ayudarme?
Llega desde un globo aerostático, manuelita la tortuga fantástica que dijo:¡Yo!, la tortuga Manuelita fantástica, he venido desde muy lejos, para ayudarlos…
-Tortuga manuelita: tarje una poción mágica para que recupere su don.
 -Ratón Pérez: Muchísimas gracias, por habernos ayudado a que recupere la memoria.
-Abuelita: Perdónenme que moleste, pero me han dejado de lado, ya que soy una de las protagonistas de ésta historia.
 -Ratón Pérez: Si, todo bien abuelita, pero este no es tu momento. ¡Atchís!, ¡Uf! Tengo un refrío.
Lo que pasa es que ayer, con esto de lo del lobo, tomé frío y me resfrié. ¡Pero que te tengo que contar a vos salame!
(De pronto, aparece Peter Pan medio shockeado, hablando solo, tambaleándose…)
-Peter Pan: ¡Estimada gente, vengo a decirles muy alegremente!... (Muy fuerte)
¡estoy curado!...
-Peter Pan: ¡De ahora en más ayudaré a la abuelita con el pan para los panchos!
(De pronto aparecen los tres chanchitos…)
-Chanchito 1: ¡Alto!, ésta es la abuelita que nos robaba las recetas.
-Chanchito 2: ¡Uh!, cuidado que la abuela se escapa.
-Chanchito 3: ¡Uy!, yo iré por ella.
-Abuelita: Paremos un poquito acá. Yo no robé nada a nadie, no soy de hacer eso.
-Chanchitos: Lo que pasa es que la masa de los panchos es igual a la que hacemos nosotros.
-Abuelita: Yo miraba el programa de ustedes en Utilísima Satelital, porque me gusta como cocinan y de ahí tomé la idea.
Pero no la hice igual que ustedes a la receta, sino que la reformé a mi manera.
-Chanchitos: Entonces le pedimos disculpas, ya que nos equivocamos.
¡Porfi!, ¡porfi!, Discúlpenos.
-Abuelita: Están más que disculpados.
-Chanchito 2: Me queda una duda, ¿por qué salió corriendo cuando la culpamos?
-Abuelita: lo que pasa es que creía que eran los ladrones de recetas.
-Ardilla: (Esta estaba escondida detrás de un árbol). Ahora que están distraídos, me voy a llevar la receta para poder hacer panchos yo mismo.
(Se dirige hacia los papeles donde están las recetas, y justo cuando las va a agarrar).
-Abuelita: decime una cosa ardilla ladrona, ¿quién sos vos para llevarte mis recetas?
-Ardilla: (Con los ojos llenos de lágrimas). Necesito tus recetas para poder darles de comer a mis hijos.
-Abuelita: esa no es una escusa, hubiera preferido que me pidieras trabajo a mí.
(De repente el lobo apareció con caperucita en sus brazos, porque había comido una manzana envenenada que le había dado la bruja).
-Abuelita: ¿Qué le pasó a mi nieta, que está como muerta?
-Lobo: Le dieron una manzana envenenada de la bruja Cachavache.
-Abuelita: ¿Y ahora cómo la volveremos a la normalidad?
-Caperucito Azul: Con mi beso apasionado la volveré a su vida normal.
(Se dirige Caperucita y la besó).
-Caperucita Roja: ¿Qué me ha pasado? (Abre sus ojos).¡Muchas gracias! Eres un dulce y muy amable, me has salvado la vida.
-Abuelita: Ahora podremos…
A continuación las imágenes de cómo termina la historia.
Foto N º 1: Peter Pan puso una panadería en el bosque, y se hizo millonario.
Foto N º 2: El lobo se casó con la abuelita y vivieron felices hasta el fin de sus vidas.
Foto N º 3: El ratón Pérez conoció a una ratona, se casaron, tuvieron muchos ratoncitos y juntaron muchos dientitos.
Foto N º 4: En la actualidad los tres chanchitos ganaron un Martín Fierro, por mejor programa en Utilísima Satelital.
Foto N º 5: La tortuga Manuelita, al fin encontró a su tortugo, que la esperaba con sus tortuguitos.
Foto N º 6: el sr. Ardilla al final consiguió trabajo con la abuelita y le pudo dar de comer a sus hijos.
Foto N º 7: Caperucita Roja se casó con Caperucito Azul y tuvieron hijos de color violeta.
Foto N º 8: Finalmente, Caperucita Roja y la Abuelita compraron esa gran casa en el bosque.
 
Fin

Día del Lector en bares de capital

El 24 es el día del lector, me dijeron, tenés que elegir tres bares y leer un poema o un cuento corto durante quince o veinte minutos en cada bar ¿aceptas?.
Si no aceptara sería tonta, una de las cosas que más me gusta hacer es leer, yo soy cuentacuentos. Sí, dije y me puse a buscar qué llevaría. Los bares que quedaron fueron los que aceptaron enseguida.
Saqué libros y libros, busqué a Girondo pero se me habrá perdido, ¿donde estará?, chau Oliverio te fuiste con algún duende secreto que gusta de leer tu poesía o será que como cuentera que soy me creí que alguna vez me lo había comprado...
Bueno al fin seleccioné unos quince libros, para chicos (por las dudas), Ema Wolf, Ana Shua, Liliana Bodoc, poesías; para adultos Benedetti, Cortazar, Galeano (dos) Juan José Panno, Graciela Cabal, Angeles Mastretta, Gudiño Kieffer, Alfonsina, Di Benedetto, Silvina Ocampo. Era un cuento corto o una poesía en cada lugar no ochenta pensaba mientras llevaba el bolso que pesaba como si tuviera ladrillos, eso que ayer me dijeron que el saber no ocupa lugar...

Llegué a El Coleccionista frente al Parque Rivadavia, me senté, en la mesa puse todos los libros, esperé que se hagan las 17.00 y me paré: ¡Feliz día del lector para todas y todos! la gente sorprendida, un señor de traje me saca fotos, ¡mamita! había alguien que me supervisaba; entró Matilde, qué lindo una cara familiar. Empecé con Galeano, nunca falla, la gente lo conocía, después seguí con Gudiño Kieffer y poesías para los chicos (había 2) ¿ya era mucho?.
Me fui a las mesas y ahí pasamos de Benedetti a Cortazar elegido por un matrimonio de 80 años ella y 81 él, ¿estás en muchos lugares? Yo no termino Rayuela, la estoy leyendo desde el verano me dice él.
Uy qué tardísimo se me hizo me están esperando en el Bar de Origen, y sí el señor trajeado esperaba en la puerta y otra cara amiga, Marcela la bibliotecaria que hacía un tiempito me había escuchado con los 3 quintos grados en el salón de actos sobre el escenario, qué sorpresa, el señor de traje se presenta, yo soy de la cámara del libro y te saco fotos para publicar en nuestra revista después te mando un ejemplar y las fotos por mail, te vi en la feria del libro infantil varias veces...
Adentro había gente, uds. son lectores ¿qué leen? Derecho comercial Uy qué plomazo yo les regalo literatura y fue Galeano otra vez y la señora Trini en una mesa aceptó gustosa que le lea porque los futuros abogados dijeron que no querían más “si no mañana nos bochan” (qué fe que se tenían) se sentó Marce con Trini que antes me había pedido algo tierno y fue la tía Jose de Angeles Mastretta, ¿más tierno que esa beba saliendo de la muerte gracias a las mujeres de ojos grandes y sus historias?, Marcela emocionada pensando en lo que vivió con su sobrino, mismo caso... Y Alfonsina y Graciela Cabal, Trini se anotó los nombres de los libros para cruzar al parque y comprarlos. ¿Vas a volver otro día?
Me voy corriendo ya son más de las 18.00 y la pizzería Triana estaba llena y bulliciosa, ofrecí leer a tres amigas pero querían charlar, hacía rato no se veían, me fui a otra mesa y dos señoras quisieron poesías de Benedetti cortitas porque se iban y ¡salen con fritas! ¡ah Pero esa la conocemos leéte otra!... ¿no tenían que irse?, voy a la mesa de un matrimonio grande, me siento al lado del hombre, leo Piel de Judas de Juan José Panno, el señor toma el libro, se lo lleva del otro lado, ¿cuánto cuesta? te lo compro, no señor yo regalo palabras no vendo libros (todavía) y me cuentan que su hijo discapacitado “abre y cierra la feria del libro cada año y se trae todo lo que ve y puede hacer autografiar”. Mándenle besos les digo y me voy a otra mesa, la señora espera a una amiga no quiere y en otra la señorita lee todo el tiempo trabaja free lance para editoriales por suerte llevé algún libro de Alfaguara, charlamos sobre la movida y le gustó la idea, se hizo re tarde, mi marido me mira desde la vereda, qué bueno, me fue a buscar, ya terminé, gracias por todo y hasta la próxima.
Qué mezcla de experiencias salió todo mucho mejor de lo esperado.
Ahora a contar todo lo que me acuerde y a disfrutar del sueño dulce de leer y releer los recuerdos.

Alejandra Del Bueno

Actualizado ( Miércoles, 05 de Marzo de 2014 23:10 )